2.2.3

Reconstrucción menor del párpado superior
(pérdida del tarso hasta un 50%)

MARKUS J. PFEIFFER

Introducción

La necesidad de reconstruir el párpado superior es menor por la baja frecuencia de tumores en dicho párpado. Hay que tener en cuenta que la reconstrucción del párpado superior tiene una mayor dificultad que la del inferior debido a la necesidad de restaurar la protección de la córnea, la movilidad del cierre y de la apertura, el parpadeo y la estabilidad del tarso y del margen palpebral . Si la mitad del tarso ha quedado salvado se puede aprovechar para reconstruir la zona III (la zona más compleja que cubre la cornea)

Abstract

The reconstruction of the upper lid is less frequently necessary than the reconstruction of the lower lid, because less tumors are located on the upper lid. The reconstruction of the upper lid is however much more complicated for the protection of the cornea, the motility of lid closure, lid opening and the blinking movement, the stability of the tarsal plate and the lid margin have to be restored. If half of the tarsus can be preserved, it can be used to reconstruct the zone III, the most complex zone that covers the cornea.

Defectos del párpado superior con extensión horizontal < 50 % del tarso y vertical de > 50% del tarso

Si la excisión del tumor solo incluye un tercio del tarso en la extensión vertical hay que intentar salvar el resto del tarso. Mediante la excisión pentagonal se perdería toda la altura del tarso mientras que con la resección rectangular salvaríamos la altura y la estabilidad del tarso (Fig. 1). Salvar la mitad de la altura del tarso es importante para mantener el contorno normal del margen papebral y evitar la formación de un ángulo en el contorno.


Fig. 1: El tarso superior coincide con las zonas II (presescleral) y III (precorneal).

Fig. 2: Defecto rectangular de la zona III (precorneal) que se puede reconstruir con la transposición de la zona II.

Fig. 3: Arriba: La excisión pentagonal causa una importante pérdida del tarso (pentágono rojo). Abajo: la excisión rectangular causa menor pérdida del tarso (triángulo y rectángulo) y salva mayor altura del tarso.

Fig. 4: Se ha evitado la resección pentagonal. La resección rectangular ha podido salvar la mitad de la altura del tarso. La incisión horizontal forma un colgajo del resto lateral del tarso

 

Fig. 5: El colgajo del la zona II del tarso lateral se ha transpuesto para reconnstruir la zona III.

Fig. 6: En el postoperatorio se ve una línea contínua del margen palpebral con suficiente altura del tarso.

Defectos verticales < 50% del tarso y horizontales > 50% del tarso

En estos casos queda intacto la mitad superior del tarso. Para restaurar la zona III (zona precorneal) se puede usar la mitad del resto de tarso para transponerlo en la zona III. Para poder transponer el tarso hay que desconectarlo de la aponeurosis.

Fig. 7: Pérdida de la mitad de la altura del tarso en la zona III con extension horizontal de un 80 %.

Fig. 8: Movilización del tarso separandole de los restos del párpado intacto.

 

Fig. 9: Después de haber desconectado el resto del tarso de la aponeurosis se puede transponer hacia el nuevo margen palpebral.

Fig. 10: Se transpone también músculo orbicular y se coloca un injerto libre de piel encima.

 

 

 

Fig. 11: Aspecto del párpado derecho reconstruido: con buen contorno del margen palpebral aunque sin pestañas.